¿Qué propone Superarnos?

Espacios de reflexión, trabajo personal y auto-cuestionamiento que promuevan un encuentro consciente y sincero con uno mismo, que nos abra a evolucionar como personas.

¿De qué modo promueve ese encuentro con un mismo?

Buscando la conexión de cada uno con el núcleo de su mirada, valores y recursos. Esos que proyectan con sentido de identidad y entusiasmo hacia adelante.
Buscando hacernos conscientes de los modelos y estados mentales o emocionales que limitan nuestra auto-expresión libre (o la ajena).
Promoviendo el encuentro con una relación sana, coherente y respetuosa con uno mismo y los demás.

¿Qué características tienen los espacios de reflexión propuestos?

A través de ejercicios de auto-cuestionamiento y descubrimiento vivencial y existencial, auto-expresión o diálogo, los distintos espacios propuestos (reflexiones escritas, talleres y consultas) buscan trabajar nuestra CAPACIDAD CRÍTICA: que reúne el pensar y el comprendernos a nosotros mismos y a los demás. Buscando evidenciar los estados o afecciones emocionales, pensamientos, creencias o conceptualizaciones que operan –de modo inadvertido y tantas veces entrando en conflicto - sobre nuestras elecciones y decisiones y, a través de ellas, en nuestras acciones, afectando nuestro entorno vital. Apelando para dicha aproximación a conceptualizaciones que la historia del pensamiento y la filosofía como búsqueda de comprensión y sabiduría nos han legado.

A propósito del pensar, la comprensión y la filosofía…

FILOSOFÍA se traduce como “amor a la sabiduría”. No como “ostentar” saber. Y amar la sabiduría es buscarla: es intentar vivir “de acuerdo a” como se piensa, pero sin dejar por ello de cuestionarse acerca de cómo se piensa y se vive, para APRENDER de ello. Actitud de honestidad vital que conlleva “estar siempre abiertos” a alcanzar mayores grados de comprensión de sí mismo, del otro y de la realidad compartida que nos envuelve.
Esa APERTURA a EVOLUCIONAR como persona, si es capaz de REUNIR la CAPACIDAD CRÍTICA de tomar distancia de lo que pensamos o sentimos y la de APRENDER (y alcanzar nuevas comprensiones acerca de algo), promueve el ESPACIO INTERIOR e INTERPERSONAL que es condición de posibilidad del RESPETO MUTUO, la COOPERARACIÓN y el CONVIVIR en paz (y superando imposturas y violencias). De este racimo de actitudes y competencias vitales que posibilita CRECER como PERSONAS y reúne autenticidad y coherencia, honestidad y aprendizaje, respeto, entendimiento mutuo y verdadera colaboración alrededor de la idea de CRECER como PERSONAS, se ocupa y trata Superarnos.

TALLERES VIVENCIALES

Nuestros CONFLICTOS y dilemas INTERIORES como oportunidades de evolucionar.
Un viaje a través de nuestros nudos. Para descubrir su riqueza... ¡y desatarlos!.
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Nuestra capacidad CRITICA como COMPETENCIA colaborativa y cívica clave
Dialogar, entendernos, acordar y colaborar con otros exige actitud (querer) y capacidad (poder): de respetar nuestro pensar, querer, sentir y hacer y a la vez de abrirnos y concertar con otros. El taller trabaja las habilidades de una sana capacidad crítica: coherente para consigo y abierta a los demás.
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Nuestra EXPERIENCIA INTERIOR como espacio de SENTIDO y posibilidad.
Un recorrido por nuestras vivencias pasadas y presentes, ensayado en cuentos. Buscando la mirada y los recursos que nos dan identidad y nos proyectan hacia adelante con sentido y propósito.
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Acerca de mí

Nací y me crié en un Buenos Aires en que plátanos y tipas sombreaban calles de adoquines, y en el que las familias vecinas compartíamos colegios y compañerismos múltiples entre hermanos.

El deporte, la amistad, el disfrute de la naturaleza y el compartir con grupos aumentó en mi pre y adolescencia… Al paso que las torres trocaban en frías y anónimas mis conocidas veredas barriales. Lo que terminó por decidir a mis padres a mudarnos a lo que llamábamos “el centro”.

Volví al barrio para estudiar arquitectura (UB). Ya recibido –y ante alguna de las crisis recurrentes de nuestro país- empecé a hacer lo que apareciera: baños, cocinas, gimnasios, oficinas… arreglar o remodelar departamentos… Hasta que apareció el diseño de una hostería y, poco después, un casco antiguo me posibilitó materializar mis primeras construcciones y casas anexas… Tras lo cual me dediqué un par de años –en un estudio con importante trayectoria- a diseñar y dirigir Appart-hoteles… Momento de despliegue pese al cual algo dentro mío empezó a pujar por salir.

Luego de realizar varios cursos y de crear un estudio de diseño, imagen y comunicación con un par de amigos; al armar los contenidos de una revista, el bichito de lo humanístico me picó y empecé a averiguar por posgrados afines a ello… Lo cual terminó conduciéndome a España.

En la Universidad de Navarra cursé un máster en filosofía centrado en la acción humana (ética, filosofía política, antropología y teoría del conocimiento). Me gradué con una tesis sobre la noción de acción en Hannah Arendt. Regresé, y al volver comencé a dar clases de ética, compartiendo esa actividad con el ejercicio de la arquitectura residencial.

Dado mi interés por la ética práctica, cursé tiempo después una especialización en Gestión de organizaciones con fines sociales (USal) y en Normas de calidad ISO (IRAM). Lo cual enriqueció mi marco conceptual y práctico para el abordaje y diseño de proyectos de desarrollo personal, institucional y social.

La arquitectura nunca fue para mí sólo un hecho físico, funcional y constructivo, sino el arte que articula todo ello con lo estético (la forma, sus proporciones, el espacio y las percepciones que éste genera). Visión que siempre me llevó a intentar comprender los comportamientos humanos también desde sus aristas psicológica, personal y social. Buscando una mirada integradora y humanística.

Mi tesis en filosofía – que analiza el pensamiento de Hannah Arendt sobre la acción y la libertad- de hecho indaga sobre las actitudes éticas y las exigencias de una sana organización política, buscando los puntos de confluencia – también en la persona - de ambas dimensiones de la acción.

En “El desafío de superar la incoherencia”, libro que gesté entre 2013-15, me senté a escribir en 2018 y publiqué en 2019; la búsqueda de unidad entre los distintos ámbitos de acción de la persona se hace explícita. Tras lo cual –y a propósito de los temas en que profundicé al escribirlo- comencé a diseñar y dirigir talleres de indagación existencial y auto-conocimiento proyectivo. Y a publicar reflexiones en Facebook ( @SuperarNos”) e instagram (@Superar.nos). Posts que a partir de ahora reuniré en este sitio.

Gustavo Caputo
Máster en filosofía práctica.
Arquitecto Consultor en Proyectos de
Desarrollo personal - competencias colaborativas y cívicas - RSE

Sobre mi libro

Advertir que la incoherencia podía constituir un conjunto identificable y compartido de actitudes y comportamientos y, como tal, un fenómeno social e idiosincrático; e intuir que su origen podía vincularse con una incapacidad crítica, también generalizada, me ofrecía la posibilidad de poder explicar el origen de la violencia y fragmentación que sufrimos como sociedad. La raíz del cambalache por el cual mezclamos biblias con calefones y el reino del revés por el cual repetimos sin nunca resolver nuestros problemas: una falta de criterio que se ve confirmada por los pobres resultados de nuestros alumnos en las pruebas lógico-matemáticas y comprensivas PISA, pero también en muchos de nuestros profesionales y dirigentes. Una incapacidad de distinguir lo estrictamente técnico de lo específicamente humano que pone en riesgo nuestra posibilidad de integrarnos como sociedad (en este sentido, la grieta no es una casualidad.

Poder aportar para una comprensión de nosotros mismos, que ensanche nuestra posibilidad de superarnos como sociedad, al sumar-se a un tema y un abordaje interesantes y concretos, terminó de convencerme de la validez de intentarlo.

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